El Pedal Aragonés

Para dar cauce a cualquier pensamiento ciclista

Fidelidad con la QH

Luis Carlos Borbón es un apasionado de la bicicleta y en paralelo de la QH, una prueba con la que mantiene un idilio deportivo desde hace veinte… y algunos años. Luis Carlos se echó al ruedo del Cicloturismo con esta Marcha y sigue fiel a ella, y es de creer que seguirá mientras las fuerzas aguanten. En este escrito nos cuenta sus vivencias con esta gran Cicloturista, sus desvelos, sus retos personales y sus penalidades a causa de no poder  llegar a la misma en buena condición física por ciertos procesos de salud. Nos habla de su pasión compartida con su familia, con sus amigos, etc. Y lo hace con la inocultable emoción de verse, mientras escribe, pedaleando en las duras rampas del Marie Blanque o del Portalet. Una aportación impagable al Blog de El Pedal Aragonés.

LÑuios Carlos

En la última edición de la QH con Gloria y Manuel, dos asiduos compañeros de muchos entrenamientos

Nueva participación en la QH y van 23, todas consecutivas desde mi debut en 1995, que por cierto fue también mi debut en una Marcha Cicloturista. Y como estamos con estadísticas, debo reconocer que no las tengo todas terminadas, en cuatro, dos por frio y otras dos por enfermedad, no pude completar el recorrido.

Este año, como tantos otros…, no las tenía todas conmigo y pensaba que me tocaría “sufrir” un poquito para completar la QH. Y la verdad es que me llevé una grata sorpresa, con unas prestaciones que no esperaba, sobre todo después de superar las 9 h. en La Mussara y sufriendo mucho en las subidas, y mis tres o cuatro salidas de fondo en solitario en los últimos dos meses sin “encontrar” las ansiadas buenas sensaciones.

Por lo que sea, encontré las buenas sensaciones en el día “D” o “QH”…, que si no me equivoco, son seis con esta edición donde puedo decir que he completado el recorrido sin mayores agobios. En el resto de ediciones terminadas si me tocó sufrir algo o mucho.

En cualquier caso, aunque son menos, muchas menos, las QH superadas con “nota”, sigo fiel a la cita serrablesa. ¡Me encanta!

Echando la vista atrás, en ningún caso tenía como objetivo sumar tantas QH, ya tenía suficiente con participar en la nueva edición, que eso sí, me hacía muchísima ilusión en aquellas primeras participaciones. La verdad es que contaba los meses, semanas o días para el gran día. Supongo que la consideraba como un objetivo que si conseguía superar, con sus 200 km nada menos y tres “señores puertos”, incluidos en alguna edición de Vuelta o Tour, y el añadido de pasar a Francia que “molaba” mucho, me podía considerar “Cicloturista Deportivo” en lugar de Ciclo-Turista. Porque entrenar, lo que se dice entrenar, más bien lo justo, apenas sumaba 4000 o 4500 al año a mediados y finales de los 90′.

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Con Juanki y Manuel en una reciente edición de la QH


Y así vas, sumando ediciones, durante los primeros diez años sin mayores pretensiones que cumplir con el objetivo de disfrutar y completar el recorrido, y siempre muy bien acompañado. Y esto se merece un recuerdo muy cariñoso por mi parte, desde mi debut (1995) y hasta el 2011, mis padres nunca faltaron a la cita, siempre al pie del cañón, con los madrugones, los preparativos los días previos (coche, sillas, mesas, comidas, etc.), porque además muchos años también nos acompañaron tios, primos, hermanos, amigos, creo que en una edición estuvimos unos 14, todo un record. Como lo hacíamos, pues mi “grupo” se adelantaba y montaban el “tinglado” en el Marie Blanque, a pasar el día y a disfrutar de la QH, se lo pasaban en grande, era una fiesta de la familia y en la familia. Y en mi caso, en más de una ocasión se me cayó alguna lágrima, EMOCIONANTE!. Son cosas que me cuesta contar porque seguro no refleja bien lo que sentiamos y lo que sentia. Pero el tiempo pasa y un día, en una edición, cambia esta “fiesta” familiar. Fue en la edición 2012, un problema de salud de mi padre cambió “nuestra” QH para siempre. Desde entonces estoy solo en este día, solo pero acompañado desde la distancia claro, aunque reconozco que echo de menos a mi “grupo”. Mi padre bien gracias a Dios, pero desde entonces no puede conducir y mis tios se han hecho mayores, en fin, solito ante la QH.

Ya lo ha dejado caer en el párrafo anterior, pero en el apartado puramente “deportivo” hasta el 2004 no me planteo el cicloturismo y por lo tanto la QH, como una actividad “competitiva”, lógicamente desde el punto de vista “popular”. Y buena “culpa” de ello lo tiene mi ingreso como socio en el Club Ciclista Ebro, liderado entonces por Adolfo Bello, que paso de rodar siempre en solitario a compartir afición con otros colegas y después amigos. Poco a poco me va cambiando, al menos en parte, mi forma de ver la bici y el cicloturismo, con unas salidas en grupo muy exigentes para mi entonces y que no había otra, si queria aguantar debía entrenar más y mejor. La metamorfosis no fue de un día para otro, me llevó varios años cambiar el “chip” y fue como digo en el 2004 cuando realmente afronto la temporada con ganas de superarme y ver que podía hacer. Ese año consigo terminar la QH en 8.22 nada menos, algo impensable tiempo atrás cuando me movía en una horquilla entre 8.45 y 9.45. Al año siguiente con el mismo plan, bajo de las ocho horas, 7.59. Que pasada! Y llegando muy entero, lo que me da a pensar que mejorando un poquito en el llano y las bajadas, mis talones de aquiles entonces, podría estar en 7.30 en el 2006. Pues NO…, aunque comienzo la temporada con el mismo plan y la mejora es notable con respecto al año anterior en las mismas fechas, a un mes y medio para la QH me ingresan en el hospital debido a un proceso anómalo en mi aparato digestivo, donde tuve una pérdida de 6 o 7 kilos en una semana quedando mi peso en solo 58. Después de dos semanas salí del hospital débil, desmoralizado, y con una enfermedad crónica “bajo el brazo”… Aquella QH lógicamente me la perdí por la enfermedad, aunque a todos los efectos fui un participante más al cumplimentar el proceso de inscripción en tiempo y forma. Eso sí, aunque ausente desde el punto de vista cicloturista ya algo más animado no perdí la oportunidad de ver la Marcha desde la cuneta, y con mis padres y mis tíos decidimos pasar el día en el Marie Blanque, vamos, a preparar el coche, comidas, etc., todo menos la bici…

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Esperando el paso de la Vuelta a España en las faldas del Moncayo


Ese año 2006 es el punto y final a mi meteórica “carrera” como cicloturista, que di mis primeros pasos en julio de 1988 y que escasamente había comenzado en serio dos años antes, “truncando” mis objetivos futuros como bajar de las 6 h. en la QH o de las 4 h. en la Orbea Monegros…, bromas aparte, la verdad es que fue como comenzar de cero. Al principio un quiero y no puedo… Sensaciones que todavía tengo en algunas partes del año cuando la enfermedad me da la lata algo más de la cuenta. En cualquier caso, me propuse recuperar lo máximo posible de lo perdido y acercarme cuanto más mejor al “anterior Carlos”, y aunque mis cualidades como escalador se esfumaron, aprendí a bajar y a “meter” plato en los siguientes años, donde tenía mucho margen de mejora, y en 5 o 6 años de esfuerzo y constancia dejé al “nuevo Carlos” como soy en la actualidad. Irregular, si, mi “cuerpecillo” no me permite otra cosa, pero con la suficiente fortaleza mental y física para afrontar esos retos cicloturistas que tanto me gustaban y me gustan, y como no, entre ellos la QH, ahora más que nunca un objetivo para “medir” mi forma y mi salud. Puedo asegurar que he entrenado más desde el 2006 hasta ahora, que en los 18 años anteriores. Y en esas estuve hasta el 2012, con actuaciones irregulares en la QH, moviéndome entre los 8.45 y 9.30, de nuevo, pero como la Sociedad Deportiva Huesca, no reblo, y en ese 2012 tuve un día perfecto en la QH, la enfermedad me dió una tregua y la aproveché, sin subir, mostré mis nuevas aptitudes como bajador y llaneador dejando el tiempo final en 7.57 nada menos. Increible! Por cierto, casi me da algo en los últimos 2 km del Portalet, el numerosísimo y animado publico que nos hacían pasillo como en el Tour me emocionó tanto que eché a llorar de la emoción, de lo bien que iba, y sobre todo, porque era mi primera QH sin acompañantes… Una cosa, las restricciones actuales del tráfico ya no permiten que la parte final del Portalet se llene de aficionados y familiares como antes, la verdad es que está muy desangelada y triste.

En los años siguientes la irregularidad se adueñó de nuevo de mis actuaciones, hasta este (“no reblo”), que de nuevo he podido disfrutar en la Quebrantahuesos con un rendimiento muy interesante, invirtiendo 8.23 en completar el recorrido. Más que el tiempo que no deja de ser una anécdota, aunque también nos gusta a los “populares” no solo a los “pros”, me quedo con mis buenas sensaciones y “dominar” a la QH y no al revés, que la QH te domine a ti.

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Gran amante de la BTT, en una salida conjunta con otros amigos


Sin duda 23 QH, además de lo contado, dan para muchos párrafos y anécdotas, en el 97′ sin ir más lejos, me escayolan el brazo dos lunes antes de la QH por una tendinitis en la muñeca que se extiende el dolor hasta el codo, estamos en mi tercera participación y la ilusión es inmensa, con lo cual se pueden hacer idea de como salgo de la clínica laboral… En cualquier caso y teniendo en cuenta que tenía revisión el jueves de la QH, ya daba por hecho que al menos me quitaban la escayola y a ver como podía participar. Efectivamente, salgo de la clínica sin escayola pero con un dolor superior al de 11 días atrás, lo que no me da buena espina pero como ya me habían dado el alta para trabajar el lunes siguiente, lógicamente me planteo al menos intentarlo. Con la crema que me recetaron, unos ejercicios de rehabilitación y un fuerte vendaje, pude “salvar” mi tercera QH por “los pelos”, y con 9.15, que no está nada mal en aquellas circunstancias y sin tocar la bici en los 14 días previos. Recuerdo una QH de mucho calor que incluso a mi me afectó y eso que adoro el calorcito, creo que fue el 98′, que no hacía más que echarme agua por las piernas y brazos para mitigar en parte los calores. Lógicamente graso error, cuanto más lo hacía más quería y el estado de “confort” apenas duraba un minutillo. Después de esa experiencia nunca lo he vuelto hacer, y es mejor aguantar y fortalecer la mente en la medida de lo posible. Creo que fue al año siguiente, 99′, cuando participé con un proceso de gastroentiritis que se declaró durante mi participación en la QH. El jueves anterior ya no pude cenar y el viernes apenas pude dar unos pocos bocados, dejando mi buen estado físico por los suelos en apenas 24 h. En cualquier caso a Sabiñánigo y a ver que pasa…, y pasó que a 5 km de coronar el Portalet, demasiado había aguantado, tuve que bajarme de la bici sin un gramo de fuerza ni na! Media hora después me recogen mis padres y de tiro a Zaragoza, pero no a casa, a urgencias del Clínico. Llego con un proceso agudo de gastroentiritis y un dolor que me moria en el abdomen que ya pensaba que me ingresaban y todo. Afortunadamente media horita con el gotero obró el milagro y, ya sin apenas dolor, sobre las 12 de la noche a casita. En el 96′ tuve unos calambres de miedo bajando el Somport debido al frío, que hasta bostezaba de manera compulsiva, fue mi primera experiencia con el frío montando en bici y me afecto muchísimo física y mentalmente. Apenas pude superar el Marie Blanque y en Bielle mis padres me ayudaron a bajar de la bici y montarme en el coche que solo no podía. En el 2002 fue la QH de 232 km, que por obras en el Portalet modificaron el recorrido. El regreso lo hicimos por la Piedra de San Martín, después de superar un interminable enlace desde Athas hasta la frontera franco-navarra superando hasta tres puertos encadenados. Y así podría seguir un buen rato, que sobre todo en mis primeras participaciones con una preparación ilusionante pero escasa, me jugaba algunas malas pasadas.

Antes de terminar, quiero mencionar el recorrido por donde transcurre la QH, ESPECTACULAR. Bellísimo el Somport por ambas vertientes, el maravilloso Marie Blanque, que bonita la “pradera” donde se sitúa el avituallamiento y las espectaculares vistas en la bajada a Bielle, y que decir de la vertiente francesa del Portalet, me quedo sin palabras, y el encantador paso por Hoz de Jaca, realmente es un recorrido para disfrutar en cualquier ocasión con o sin bici.

Pues nada, en este año muy buen fin de semana en Sabiñánigo, con calorcito que la verdad es que me va, muchísimos participantes, más de 10000 entre QH y TR, gran trabajo de los voluntarios y demas personal, como siempre, ¡GRACIAS!, y al año que viene más y mejor, no por mis prestaciones que será díficil igualar, si por la compañía de Mariví Betrán que tenemos una participación conjunta pendiente.
¡Hasta el 2018!

En Muel

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Esta entrada fue publicada el 26 junio, 2017 por en Sin categoría.
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