El Pedal Aragonés

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Tom Simpson: Su nombre todavia pervive en el Tour

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Trece de julio de 2017. Se cumplen cincuenta años ¡medio siglo ya! de la muerte del ciclista británico Tom Simpson en las rampas del Mont Ventoux. El Tour, que frecuentemente se retroalimenta de sus propias vivencias, ha pasado página respecto a la desdichada efemérides del único ciclista dopado en cuyo recuerdo se levantaron nada menos que dos monumentos, pese a saberse la horrible condición de dopado que le quitó la vida. A un kilómetro y medio de la cima del Ventoux, la Asociación de ciclistas profesionales británicos por un lado y  por otro lado los Amigos ciclistas de la Gran Bretaña elevaron sendos monumentos en el lugar donde cayó de su bicicleta, absolutamente colapsado por un cóctel maldito en el que intervinieron fundamentalmente las anfetaminas, potenciadas por el agónico esfuerzo de la escalada y un sofocante calor, en una jornada de sol de justicia del mes de julio.

Las anfetaminas eran un subterfugio frecuentemente utilizado por los ciclistas de la época. En realidad una ridiculez en comparación con lo que vino después: anabolizantes, hormonas, EPO y un rosario farmacópeo (sin hab lar del doping mecánico). Pero al igual que Erwann Mentheour ha pasado a la historia por ser el primer ciclista “cazado” con EPO, Tom Simpson es el paradigma, el pionero “oficial” de ciclista muerto por doping, aunque seguramente los habrá habido antes, posiblemente sin catalogar. Y ya ves, al primero le cabe el honor de tener nada menos que dos monumentos.

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Monumento a Tom Simpson en el Ventoux

Simpson, al margen de su desgraciado final, fue un ciclista muy bueno, que hasta ese trece de julio de 1967 había acumulado un potente palmarés. Cruzó el Canal de la Mancha en 1959 en busca de fortuna ciclista en un momento en que en Gran Bretaña apenas se iba más allá del rugby, el futbol, el golf y los caballos. Era un atacante nato. Esa cualidad le valió ganar el Tour de Flandes en 1961 en una escapada con Defilippis, que no era un cualquiera. Su triunfo más espectacular fue sin duda el Campeonato del Mundo alcanzado en Lasarte, en los mundiales de San Sebastián. Sin embargo no terminaba de cuajar en las grandes carreras por etapas, aunque fue sexto en 1962 y el primer corredor británico que vistió en maillot amarillo (un día) del Tour de Francia. Ganó otras grandes pruebas como la Burdeos-Paris (1963), la Milán-San Remo (1964) y el Giro de Lombardía (1965). En pruebas por etapas su principal victoria fue la Paris-Niza de 1967. Participó una vez en la Vuelta a España (1967), ganando dos etapas. A este fenomenal palmarés habría que sumarle muchos otros triunfos menores  e importantes puestos de honor.

Como se dice al principio,en una jornada castigada por un terrible calor Simpson abordó la escalada al Ventoux (El Monte de las Tempestades) con una potente carga de anfetaminas. Cuentan los periodistas que vieron el suceso que subía zombi. Pedaleaba de forma autómata. Iba de lado a lado de la carretera. Llegó a un punto que cayó falto de fuerzas. Fue ligeramente reanimado y sus “cuidadores” lo montaron de nuevo en la bicicleta. Apenas doscientos metros después cayó de forma contundente. Fue trasladado en helicóptero al hospital de Avignon pero falleció una hora más tarde por una parada cardíaca. Se constató que las anfetaminas y el calor promovieron  el fatídico trabajo.

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Simpson tenía una hija de cuatro años, Joana, que más tarde se instaló en Bélgica donde siempre ha residido. Es practicante del ciclismo y en su casa tiene un museo familiar sobre su padre. “Puedo vivir con la verdad. Si esa verdad es que Dady tomó anfetaminas, entonces que así sea “, señalaba recientemente en la revista Cyclist.

Joanna ha vuelto en ocasiones al Ventoux. Su reflexión ha sido: “Maldito infierno, papá, esto no es fácil, pero a medida que crecía, pensé: Elegiste un lugar hermoso para morir”. El Ventoux, por evidentes razones ha sido siempre un tabú familiar. Con el paso del tiempo esa sensación se ha diluido e incluso lo ha subido en bicicleta. La razón de fondo de la situación vivida no es ajena a otros muchos ciclistas, por no decir a todos: “Mi padre era ambicioso y quería prosperar a toda costa”.

El día del 50º Aniversario habrá una importante congregación ante el monolito. Estará también Eddy Merckx con quien Joanna ha compartido numerosos entrenamientos en los últimos meses. Subirán en bicicleta.

El silencio de la efemérides ha llegado del Tour de Francia. Una escalada en esta edición 2017 era algo impensable. Según Joanna, el nombre de Simpson es una mancha para la carrera francesa. (A.G.)

imagesTOUR DE FRANCE 1967

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2 comentarios el “Tom Simpson: Su nombre todavia pervive en el Tour

  1. Juan
    28 julio, 2017

    Recuerdo que fue un día muy triste para mí, era un gran corredor, recuerdo perfectamente esas imágenes. Qué lástima, Haber llegado a la cima y morir, todo fue tan rápido. Gracias por recordarlo.

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  2. david
    20 septiembre, 2017

    Gran artículo, como siempre, una pequeña enciclopedia de historia del ciclismo.

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Esta entrada fue publicada el 12 julio, 2017 por en Sin categoría.
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